domingo, 12 de enero de 2014

Gerardo Mora de Torrent a Santiago de Compostela

B.I.M.   de TORRENT  Num.: Número183 / Tardor 2013

Bulleti d Informacio Municipal  de Torrent



Societat. Gent de Torrent



Gerardo Mora, de Torrent
a Santiago de Compostela en carro
Este torrentino y seis amigos, de Catarroja, Beniparrell y Albal, han realizado la ruta de Levante que lleva a Santiago recorriendo más de mil kilómetros en dos carros tirados por caballos. La peregrinación por el ramal valenciano, que atraviesa cinco comunidades autónomas y diez provincias, se ha realizado en tres etapas con una media de doce días cada una. Estos peregrinos han ocupado las primeras planas de diversos periódicos y amplios reportajes de televisión a lo largo de su trayecto.
ANA CORONADO



El viaje comenzaba en 2011 desde Va­lencia a Tembleque (Toledo), en 2012 se continuó de Tembleque a Zamora, y este año se concluía la ruta desde Zamora al mismísimo Santiago. Como nos comenta Gerardo Mora: Acometer la travesía del Camino de Santiago en carro surgió por una afición común de siete personas al caballo, y en especial al caballo de tiro, de arrastre de carro. A través de esta afición hemos cono­cido cómo se trabajaba antes la tierra, cómo se transportaban las mercancías y cómo viajaban nuestros antepasa­dos. Las motivaciones para realizar el Camino de Santiago entran en la parte más personal de cada uno de los peregrinos pero, hacerlo con caballos es como una forma de homenaje al servicio que estos han prestado a los humanos a lo largo de la historia, un reconocimiento. Los siete peregrinos, Gerardo Mora, Juan Antonio Gradolí, Carmelo Rodríguez, José y Salvador Royo, Ignacio Chacón y Cayetano Avia, pertenecen a la Federación Valencia­na de las Bendiciones de Sant Antoni Abad que, como se sabe, organiza las bendiciones de los animales anual­mente conmemorando al santo. Los nueve caballos que han formado parte de las expediciones son de los deno­minados hispano bretones.
Los servicios que prestaban este tipo de caballos para el campo y el trans­porte han quedado obsoletos, pero quienes los estiman y valoran los en­trenan para las pruebas de tiro y arras­tre o por puro divertimento.



Relato del peregrino. Para Gerardo, muy satisfecho tras esta aventura, el Camino de Santiago en carro ha sido una experiencia que me ha hecho des­cubrir una forma de vida, no demasia­do lejana, al desconectar de un mun­do lleno de comodidades y reducirlo al día a día y de duro trabajo. El viaje también ha servido para compartir, en un espacio reducido, con un grupo de personas diverso, pues somos de di­versas poblaciones y nos movemos en diferentes ámbitos laborales, sociales y económicos.
Ha sido una prueba de superación ya que no ha sido fácil recorrer toda la península. Los caminos y carreteras ya están adecuados a los vehículos, hemos atravesado pendientes del 7.50 %, y he­mos constatado, además, que actual­mente la rapidez es un elemento pre­sencial con el que vivimos hoy en día, y los carros por los caminos y carreteras ya son un estorbo. Tras decir esto, re­flexiona brevemente y argumenta que no hace más de cincuenta años el me­dio de transporte general era el carro y el caballo, ya que el peculiar Seat 600 llegó a España con su diseño el 27 de junio de 1957, y no era accesible para la gran mayoría de familias: El camino realizado me ha servido también para recordar cómo en mi casa mis abuelos, mis padres y mis tíos utilizaban el carro y el caballo para labrar la tierra y trans­portar las mercancías a los pueblos de alrededor para vender el género textil de casa en casa.
Ninguno de nosotros ha dejado de recordar que debemos de ser respetuo­sos con el medio ambiente.
En cuanto a otros aspectos perso­nales, en nuestras puestas en común cuando reponíamos fuerzas, hemos valorado la carencia de comodidades, como la falta de agua, pues hay que buscarla, la falta de electricidad, para cargar teléfonos y cámaras de foto­grafiar, el frigorífico, la lavadora, la calefacción y refrigeración, no tener la tienda al lado de casa, la panadería, el pienso de los caballos etc. Y, sobre todo, hemos echado de menos y dado gran valor a la familia.
Me llamó la atención que lo que nos costó unos treinta y cinco días para lle­gar desde Valencia a Santiago de Com­postela (con una comitiva compuesta por siete hombres, nueve caballos, dos carros, más dos trailers a la ida y a la vuelta, y un coche), a la vuelta, que se realizó en coche el 1 de junio, tar­damos menos de nueve horas, pues salimos a las siete de la mañana y lle­gamos al puerto de Catarroja a las tres y media’. 

1 comentario:

  1. que collons au tengut compañch les coses se pensen es parlen y sefan . enara bona y a pensar unatra asaña que pense que ya la teniu en marcha felistach de visent pio

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